La clase de pensamiento sistémico fue todo un reto para mí. Estaba
acostumbrada a las clases monótonas donde simplemente llegabas al salón de clase
a prestar atención a un profesor hablar durante dos horas seguidas y al final hacer un
trabajo. Sin embargo, la metodología del profesor Andrés Lopez, fue totalmente
distinta. La explicación con mapas mentales fue dura de entender al principio,
ya que nunca ningún profesor me había enseñado de esa manera, pero a medida que
el tiempo fue pasando, fui entendiendo mejor los mapas y me di cuenta de que
este tipo de enseñanza hacia las cosas mas sencillas de entender. Al resumir la
información en mapas y dibujos, se me hizo más fácil recordar información que de
pronto si los hubiera leído en un documento, no lo hubiera podido recordar de
la misma manera. Las conexiones, también son algo importante que aprendimos
durante las clases, no solo vimos como los mapas mentales se podían conectar
entre sí, sino también que en una empresa un problema también puede estar
interconectado. No enfocarnos en donde está el problema como tal, sino ver donde
es el origen de este y poder llegar a una solución óptima para resolverlo. Por
otro lado, lo que “no aprendí en clase”, me sirvió mucho para reflexionar acerca
de esos pensamientos errados (sesgos) que tenia sobre la carrera, como por
ejemplo que un ingeniero solo ve mayormente números, o que un ingeniero
industrial solo esta presente en una planta de producción. Por otro lado, “la
zona de confort”, entender que es y como salir de ella, no solo me servirá mucho
en mi vida estudiantil o profesional, sino también en mi vida personal, ya que
no esta mal pensar diferente, antes deberíamos pensar en cómo salir de este mundo
lleno de monotonía y proponer cosas innovadoras y nuevas que hagan que nuestra
vida este en constante mejoramiento. Las herramientas que aprendimos a usar
durante clase, como el mapa de empatía, jorney, caverna de ideas, etc. Siento que
fueron muy útiles a la hora de desarrollar nuestro pensamiento sistémico, ya esto
nos ayudó no solamente a pensar desde nuestra perspectiva como ingenieros, sino
también desde como se siente el cliente y cuáles son sus necesidades.
Por otra parte, la componente del juego, nos ayudo a desarrollar nuestro
pensamiento estratégico. El tomar decisiones frente a cada reto que cada semana
íbamos realizando, no fue fácil al inicio, ya que era un juego totalmente nuevo
para mí. Si embargo, anteriormente yo ya había jugado juegos de estrategia, por
lo cual fue mas sencillo adaptarme a este. Al principio fui implementando técnicas
y pensamientos acerca de otros juegos que ya había jugado, sin embargo, a
medida que pasaban las semanas, esas estrategias las desechaba, ya que encontraba
mejores. El escuchar las estrategias de los mejores jugadores, también fue un
recurso útil, ya que estas me servían para seguir en mi constante proceso de
mejoramiento.
En definitiva, esta materia esta llena de elementos que están fuera de la
zona de confort de un estudiante. ¿Jugar un videojuego en clase?, ¿Bailar en
clase?, ¿Actuar en clase?, es algo que no se ve en una clase “normal”. Esta experiencia
fue única, ver una clase diferente a lo que normal mente uno está acostumbrado,
me generó un poco temor al principio, ya que era enfrentarme a algo
completamente nuevo. Sin embargo, esta clase me dejo muchas enseñanzas que estoy
segura de que me servirán en un futuro muy cercano.
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